Inclusión en el Ámbito Laboral ¿Qué podemos mejorar?

La inclusión es un gran tema. Los seres humanos en general, por nuestra natural inclinación a la afiliación y pertenencia, necesitamos sentirnos incluidos en algún colectivo o grupo.

La inclusión no es compasión: ”Incluyámoslo(a) para que no se sienta segregado(a) o ignorado(a)”.

La inclusión es darle un lugar en la comunidad a alguien diferente en términos de capacidades, o por su condición d discapacidad cognitiva o física. Sin embargo, también abarca ámbitos diversos como sexo, raza, nacionalidad, religión, entre otros.

Lo que hemos de buscar con la inclusión es darle la opción a las personas diferentes para que puedan aportar valor a la sociedad, a una empresa, a un club social a un club deportivo; en general a cualquier agrupación que tenga un propósito de bien común.

En el ámbito laboral, nuestro país, virtuosa y progresivamente, se ha ido subiendo al carro de la inclusión, impulsada, por una parte, por la ley que marca una cuota obligatoria, 1% de la dotación para empresas con más de 100 trabajadores, y también porque somos muchos, quienes nos desenvolvemos en y con empresas, y que vivimos o vemos desde cerca la situación de personas con discapacidad.

Y en la medida de nuestras posibilidades y recursos, nos vemos abocados a la inmensa labor de impulsar el desarrollo de seres humanos en situación de discapacidad. Y los buenos resultados y progresos los vamos viendo, y esto es muy hermoso y reconfortante.

Es muy notable cuando las personas pasan de estar incluidos en una institución educacional o de preparación para el mundo laboral, a cuando están incluidos en una organización del mundo laboral, en la cual sus interlocutores, sus conversaciones e interacciones los hacen crecer a otra dimensión.

Algunas formas de ayuda que han demostrado ser exitosas para desarrollar a las personas con capacidades diferentes, y que éstas se sientan incluidas en el ambiente laboral pueden ser:

1. Asignar tareas o actividades bastante estructuradas y ordenadas en términos del procedimiento a ser ejecutado.

2. Al asignarle una tarea, explicarles claramente y hacerles una demostración práctica y secuencial de cómo debe ejecutarse y el resultado que debe obtenerse.

3. Requerirles rigurosidad y calidad para el servicio o producto que entregan. Es decir, no dar lugar a que “no importa tanto el resultado” porque “el/ella tiene discapacidad”…” lo entendemos y admitimos”. Esto es permisión y compasión mal aplicada.

4. Como debiera hacerse con todas las personas, reconocer el buen trabajo y servicio, y darles feedback de redireccionamiento cuando las tareas no han dado el resultado esperado, y también cuando las normas y procedimientos han sido pasados por alto.

5. Como también debiera hacerse con cualquier persona, irles asignando, en la medida de lo posible, tareas más desafiantes, que les permitan crecer.

6. Permitirles participar en la organización de eventos en la empresa, especialmente de tipo social o extra laboral, para que tengan un rol protagónico. Lo hacen con mucha pasión y verdaderamente bien.

7. Estar dispuestos a recibir todo el amor que ellos y ellas atesoran en toneladas, porque eso realmente se percibe, para que puedan llenar nuestras almas y corazones de gratitud.

¿Qué opinas de éstas propuestas de mejora?

Déjanos tu opinión en los comentarios y si tienes alguna duda, puedes escribirnos a conversemos@acordevalor.com.